viernes, 6 de febrero de 2015

Cada uno en su casa y Dios en la de todos


"Me gustaría emplear toda mi vida en viajar, si alguien me pudiera prestar una segunda vida para pasarla en casa."
William Hazlitt (1778-1830) Literato inglés.

                  La razón por la que cuando llegamos a Lille no encontramos casa ya pertenece al pasado y aquí sólo resta dar mil gracias a los pedazos de corazón que generosamente nos han estado albergando en sus hogares en estos últimos ocho meses. Cuando "Cielito Lindo" crezca podré contarle que en su primer año de vida habitó en seis casa diferentes con sus diferentes historias.
En ese transcurso de tiempo hemos reído, hemos llorado, hemos crecido y también hemos cambiado. Y sobre todo nos hemos dado cuenta de que nuestra fortaleza fundamental reside en permanecer unidos. Curiosamente ahora, cuando más conocemos los defectos del otro y hasta los desconcertantemente propios. Entonces es ahora cuando cobra verdaderamente sentido el hecho de quedarse y creo que ya podemos ostentar con orgullo el nombre de familia.
Ya se sabe que las obras, no importa en que país se esté, siempre se alargan, lo que significa que aún faltan unos días más de los previstos para atravesar finalmente el umbral de nuestra flamante y cálida madriguera, y también significa que todavía podremos disfrutar un poco más de Madrid y sus almas.
Mientras tanto, aquí dejo dos escenas entrañables de pelis que a mi siempre me hacen reír y llorar a un mismo tiempo, una de mis sensaciones favoritas. ¡Buen fin de semana!



2 comentarios:

  1. Tu hogar son tus manos haciendo ganchillo
    Una lengua de trapo chapurreando la sílaba "ma"
    Y una réplica de Felipe II riéndose contigo.

    ResponderEliminar
  2. Tu hogar son tus manos haciendo ganchillo
    Una lengua de trapo chapurreando la sílaba "ma"
    Y una réplica de Felipe II riéndose contigo.

    ResponderEliminar