En ocasiones, cuando "fistro gabachin" tiene que viajar por trabajo, nosotras infiltramos en su equipaje un par de bragas y de pañales y con él que nos vamos a descubrir Francia. Esta vez hemos estado en una pequeña ciudad al borde del Atlántico llamada La Rochelle y bien que nos hemos empapado de sus aires tan marineros.
Una vez allí hemos subido a bordo del "Hermione, la Fragata de la Libertad". Entrevistemos aquí a la persona a la que, sin duda, más ha impresionado esta visita: el excelentísimo "fistro de gabacho":
- Querido fistro, ¿qué le ha parecido caminar por la proa del Hermione?- tenía la sensación de ser como barba roja
- ¿qué es lo que más le ha sorprendido?
- que no fui capaz de hacer navegar ese pedazo de barco yo sólo
- ¿sabría decirme qué le sucedió a la antigua fragata y cuánto tiempo han tardado en hacer la reconstrucción?
- Pues claro, un impostor de marinero la hundió (un tal 'la fayette') cruzando el charco. Ah ah, ah, déjenme reír. Y hace unos 20 años, una pandilla de loco empezó a construir otra vez esa vieja cáscara sin tener ni idea de como hacer...
- ¿ algún que otro dato de interés que quiera usted añadir?
- pues sí, había una pirata guapisisima que vale más que cualquier Hermione....
(Joe, que ligón este fistro, es un fistro sheshuaaaaal)
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| Así le quedan las manos a las piratitas al tomar tierra |
Y qué decir de la visita al Aquarium. Quién iba a decirnos que allí nos encontraríamos con figuras tan insignes como las de Flotsam y Jetsam, los esbirros de Ursula, la bruja del mar.
Y cuan relajante podría ser admirar a una medusa (a través de un cristal desde luego)
y contemplar a los típicos aunque impresionantes peces de colorcitos.
Dejo para el final, y todavía estoy pensándome si comentarla o no, la visita al Museo de Historia Natural, y es que a mi estos museos me dan mucho miedo. Lo primero es que vas todo el rato con el bello erizadito entre tanta bestia disecada, que hasta se te pasa por la cabeza que como revivan todos de un golpe la que se arma es fina con el león al lado del oso polar seguido del bisonte americano y cincuenta animalajos mas metidos en una salita que parece que va a explotar con tantos pelajes empolvados. Y cuanto mas absorto estas en estos terroríficos pensamientos va y se te aparece en la esquina menos pensada una preciosura como ésta (y que conste que he metido la mas bonita para no impresionar a las almas sensibles)
Menos mal que tengo siempre una motivación escondida en el bolsillo y es la de encontrar entre tanto cadáver un ejemplar del legendario pájaro Dodo del cual soy fan absoluta desde que descubrí "Alicia en el País de las Maravillas" y que siempre descansa en algún rincón inhóspito de estos museos. Lo que nunca recuerdo es si existió verdaderamente o es un animal que surgió de la imaginación de quien sabe que mente creativa. Ahora mismo verifico: existió, y tal como fue también se extinguió. Y con el retrato de mi hallazgo me despido soñando con el próximo destino...


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