"Papi", además de ser el padre de "fistro", resulta que posee unas enormes manos prodigiosas. Con ellas es capaz de doblegar al hierro dotándolo de armoniosas formas, amansar a caballos descomunales e hipnotizar a "Cielito Lindo" haciendo los cinco lobitos (versión francesa: les petites marionnettes) que las observa extasiada como si se tratase de dos titanes danzarines. Su última hazaña, resucitar a este viejo y desdeñado buffet:
Quien sabe la de horas que se habrá pasado lijando, puliendo y barnizando, y así, sacudiéndole a esta reliquia unos cuantos años de encima que se han ido volando por la ventana en forma de serrín.
Ojalá este hermoso trozó de madera fuera una suerte de Pinocho y pudiera hablar y contarnos sus vidas pasadas. En todo caso, ahora comienza una nueva a nuestro lado y sin duda va a convertirse en el rey de la casa.




Todo un artesano, sí señor!
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