viernes, 3 de abril de 2015

El rey de la casa

"Papi", además de ser el padre de "fistro", resulta que posee unas enormes manos prodigiosas. Con ellas es capaz de doblegar al hierro dotándolo de armoniosas formas, amansar a caballos descomunales e hipnotizar a "Cielito Lindo" haciendo los cinco lobitos (versión francesa: les petites marionnettes) que las observa extasiada como si se tratase de dos titanes danzarines. Su última hazaña, resucitar a este viejo y desdeñado buffet:


Quien sabe la de horas que se habrá pasado lijando, puliendo y barnizando, y así, sacudiéndole a esta reliquia unos cuantos años de encima que se han ido volando por la ventana en forma de serrín.



Ojalá este hermoso trozó de madera fuera una suerte de Pinocho y pudiera hablar y contarnos sus vidas pasadas. En todo caso, ahora comienza una nueva a nuestro lado y sin duda va a convertirse en el rey de la casa.





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